miércoles, 22 de marzo de 2023

Relaciones escuela-familias

Buenas noches, Rosarill@s.

En la entrada temática de esta semana se va a hablar sobre las relaciones escuela-familia.

Como ya sabemos la educación es un proceso muy importante en el desarrollo de las personas, pero ¿sabemos cuáles son los principales agentes que participan en el proceso de enseñanza-aprendizaje? La respuesta a esta pregunta es la siguiente.

En primer lugar, tenemos al alumnado que es el fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Seguidamente están los profesores que son los facilitadores de la enseñanza a través de diversas metodologías y herramientas que usan para transmitir información. Por último, encontramos a las familias que es el principal encargado de educar a los estudiantes. Es el agente que transmite los valores, las normas y ayudan en la socialización de los menores. Además de los anteriores, es necesario añadir que la sociedad, entendida como el entorno en el que los estudiantes interactúan fuera de la familia y de la escuela, también está implicado en la educación, enseñanza y socialización (Mayéutica, 2021).

La participación de las familias en el proceso educativo de sus hijos e hijas, en la vida del centro y en el Consejo Escolar es uno de los principales derechos que tienen los padres y madres de nuestros estudiantes. Estos derechos quedan recogidos en el Decreto 328/2010, de 13 de julio, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de las escuelas infantiles de segundo grado, de los colegios de educación primaria, de los colegios de educación infantil y primaria, y de los centros públicos específicos de educación especial. A través de esta participación, las familias pueden apoyar el proceso de enseñanza y aprendizaje de sus descendientes. Además, este derecho y este deber quedan recogidos en el Reglamento de Organización y Funcionamiento de mi centro de prácticas, invitando así a todas las familias a implicarse en la educación de sus descendientes.

Esta participación tuvo su origen en el ámbito educativo dentro de la educación especial ya que los estudiantes que pertenecían a estos centros específicos precisaban de una acción educativa tanto en el centro como en su casa (Fernández, 2002). Actualmente, como ya he dicho, la participación se encuentra incluida dentro de toda la legislación vigente, hecho que me parece muy correcto para que los padres y madres no se desentiendan o se sientan excluidos de la educación de sus hijos e hijas.

Un aspecto muy importante para que se pueda establecer relación entre las familias y la escuela es la comunicación (Cagigal, 2010). Para mantenerse comunicados se establecen diferentes vías de comunicación que son: las circulares, documentos con información importante sobre la organización, funcionamiento del centro, etc., en las que hay que cuidar el lenguaje para que el mensaje sea claro y sencillo permitiendo que todas las familias comprendan dicha información; las reuniones grupales, realizas a lo largo del curso académico en las que se pone de manifiesto la metodología que se va a seguir, la planificación del trimestre, el horario de tutoría para la atención a las familias, etc.; y por último, las entrevistas individuales, que son utilizadas para que los docentes den a conocer a las familias el progreso que se da en el proceso de aprendizaje de los discentes de forma individual. Además, en ellas se pueden tratar temas más delicados como puede ser las situaciones familiares que puedan afectar este proceso (Sevilla, 2012). 

En mi centro de prácticas, a parte de las mencionadas, se utiliza también el correo corporativo e incluso la aplicación de Séneca. Esto hace que asuntos cotidianos sean atendidos con mayor rapidez haciendo que la comunicación sea fluida y rápida.

Según diversas investigaciones, con una adecuada implicación por parte de las familias en la escuela, los efectos pueden ser muy beneficiosos (Egido, 2015). En cuanto al alumnado se refiere, esta implicación influye de manera positiva en el rendimiento académico porque contribuye a favorecer los resultados de cada estudiante ya que los hábitos de estudio son mejores, reduce el fracaso de los grupos en desventaja, el comportamiento de los estudiantes en la escuela es más óptimo y se produce mayores niveles en la autoestima y en la motivación por parte de los discentes hacia su propio aprendizaje. Pero los beneficios no se limitan únicamente al estudiantado, sino que alcanzan también a las propias familias y a los centros. 

Por un lado, en relación a los padres y madres, produce que las relaciones con sus hijos e hijas sean mejores, además de que provoque más autosuficiencia en el cumplimiento de su rol educativo provocando una mayor satisfacción con el centro. 

Por otro lado, la escuela también sale beneficiada porque esta relación favorece el clima y la disciplina escolar, reduce el fracaso y el abandono y se produce un mayor número de graduados. Gracias a esto, los profesores sienten una mayor satisfacción personal lo que aumenta la implicación en el aula. Todo lo mencionado con anterioridad hace que mejoren los resultados del sistema educativo en su conjunto.

Para explicarle todo esto a las familias he encontrado este recurso por TikTok. Es de El aula de Miss Ruth y ella lo preparó para la primera reunión con las familias de este curso académico. El recurso consiste en unas piezas de puzzle que encajan a la perfección. ¿Qué simboliza cada una de las piezas? En las cuatro piezas que forman el puzzle se representan cada uno de los agentes que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje para explicar que este proceso no es solo de los estudiantes y los docentes, si no que, como bien se puede apreciar en el recurso, la escuela y, sobre todo, la familia son piezas clave en este proceso. ¡Qué manera más original de explicarle a las familias que su labor también es muy importante en este proceso y que deben ser partícipes de este! A mí me parece una idea genial para recordarle a los padres y madres que juntos somos un gran equipo. En un futuro, cuando tenga mi propia clase y tenga que enfrentarme a las familias por primera vez usaré este recurso. Espero que a vosotros también os guste tanto como a mí. 


A continuación os dejo las referencias bibliográficas de donde he sacado la información recogida en esta entrada.

- Cagigal de Gregorio, V. (2010). La colaboración educativa familia-escuela. Revista Padres y Madres, 336, 5-6.
- Decreto 328/2010, de 13 de julio, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de las escuelas infantiles de segundo grado, de los colegios de educación primaria, de los colegios de educación infantil y primaria, y de los centros públicos específicos de educación especial. Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, núm. 139, de 16 de julio de 2010, pp. 34 a 57.
- Egido Gálvez, I. (2015). Las relaciones entre familias y escuela. Una visión general. Participación Educativa. Revista del Consejo Escolar del Estado, 5(7), 11-17.
- Fernández Calderón, A. (2002). Relaciones: Familia-escuela-sociedad. En M.C. García Molina (Coord.). Familia, Comunicación y Educación (pp. 119-127). III Simposio Nacional.
- Mayéutica (11 de diciembre de 2021). Agentes más importantes en el contexto socioeducativo. Mayéutica. https://centromayeutica.es/blog/agentes-mas-importantes-contexto-socioeducativo/
- Sevilla Folfe, F.A. (2012). Fomentemos las relaciones familia escuela. Revista Supervisión 21, 24, 1-4.

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