miércoles, 29 de marzo de 2023

Quinta semana de prácticas

¡Buenas tardes, Rosarill@s!

¿Qué tal la semana? La mía ha sido todo un caos al ser la última semana de clase antes de las vacaciones de Semana Santa, tanto los estudiantes como los docentes están ya cansados de este trimestre, lo que dificulta todo tipo de actividades. Además, ha estado llena de evaluaciones y mis cursos han estado muy intranquilos, pero como ya he dicho, se va notando el cansancio.

A todo esto se le suma que ha sido una semana de preparativos ya que el viernes, 31 de marzo, coincide con el Viernes de Dolores y, en mi centro han preparado una procesión infantil que procesionará por las calles dicho día. ¡Ha sido una semana muy intensa en todos los sentidos!

El cartel que promociona la procesión infantil mencionada ha sido realizado por los estudiantes que participan en ella durante un taller cofrade que se ha estado impartiendo en horario extraescolar en el que han tenido que participar todos los estudiantes que salgan en la procesión. Para que veáis lo bonito que es (al menos a mi me encanta), os lo dejo a continuación y si os interesa asistir sois bienvenid@s.

Fuente

El recorrido será por las calles cercanas al colegio Nuestra Señora del Rosario, que como ya mencioné en la primera entrada, se encuentra situado en el barrio del Realejo.

Esta semana quiero destacar una situación en la que me sentí superada. Ocurrió el lunes, 27 de marzo, cuando, a la espera de la profesora de Educación Física, estoy interactuando con mis discentes y veo que uno de ellos está comiendo chicle (este estudiante es uno de los que menos autoridad me atribuye no haciendo caso hasta que mi tutora le regaña diciéndole lo mismo que yo). Entonces le digo que lo tire y el chico se pone muy desafiante y a la defensiva empezando a decir que no tiene chicle, que ha sido una imaginación mía y que no iba a levantarse a tirar nada. Tras insistir unas cuantas veces de buenas maneras para que el estudiante me hiciera caso, y adelanto que fue en vano, entra la profesora que había escuchado cómo le regañaba, el por qué y su desafiante actitud hacia mí y me ayuda con la situación apoyándome en todo lo que había dicho y también le recriminó que a una profesora no se le puede contestar y siempre hay que hacerle caso. Agradecí mucho este gesto por parte de la docente porque, además de que el chico se levantó a tirar el chicle y no se salió con la suya, me dio la autoridad necesaria en ese momento para que los estudiantes me viesen como una docente más y no como una simple estudiante en prácticas a la que manejar a su antojo. 

Al fin y al cabo, esta experiencia no fue tan mala ya que me sentí apoyada, pero al mismo tiempo, me pareció muy violenta ya que todos los demás estudiantes estaban expectantes de lo que ocurría al ser una situación de tira y afloja a ver quién podía más. 

Como hemos mencionado en seminarios anteriores, acciones como la de esta profesora hacen que nuestra labor como prácticos se vea más valorada por parte de los estudiantes al ser tratada como una más del equipo docente.

Espero que estéis pasando una buena semana y que no lleguéis muy cansad@s a la Semana Santa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario