miércoles, 29 de marzo de 2023

Educación en valores

¡Hola! Buenas tardes, Rosarill@s.

En la entrada temática de esta semana voy a hablar sobre la educación en valores.

La educación es fundamental para que el ser humano sepa y pueda convivir en sociedad y los valores son esenciales para el hombre. Por naturaleza el ser humano es un animal racional que va en busca de la verdad, educándose para acceder a esta y poder desarrollar sus destrezas y profundizar en los conocimientos necesarios que lo ayudan a interpretar todo lo que suceden en el mundo que los rodea (Gómez, 2017). 

Actualmente, estos conocimientos se adquieren mediante la educación que normalmente la entendemos como el proceso de enseñanza-aprendizaje de todos los contenidos o saberes básicos que componen las diferentes materias, es decir, lo más teórico que necesitamos en el día a día. En esta definición de lo que entendemos por educación no se tienen en cuenta los valores éticos y cívicos necesarios para poder socializar. Por esto, la mayoría de los centros educativos siguen centrando su atención en este proceso de información dejando a un lado la formación. Esto hace que se vea limitado el desarrollo de la personalidad, el fomento de los valores, el ejercicio de la formación de los hábitos y, en especial, la capacidad para vivir en una sociedad (Miranda, 2020).

La labor de educar en valores no es exclusiva de los centros educativos aunque estos sean uno de los principales agentes de socialización en el desarrollo de los discentes. En la familia es donde se dan los primeros aprendizajes y son estas las que van transmitiendo a sus hijos valores y principios necesarios para mantener un correcto comportamiento y satisfacer las exigencias de ellos y de la sociedad. 

Como se hablaba en la entrada de la semana pasada, es una de las razones por las que se vuelve a insistir en la colaboración de las familias con el centro en el proceso educativo de los estudiantes, ya que estos valores son de gran importancia y forman parte de la formación integral que reciben las personas. Se van adquiriendo con el paso del tiempo y por ello los docentes necesitamos estrategias con el objetivo de lograr cambios en la conducta de los estudiantes para que estos puedan adaptarse a la vida en sociedad (Guillén de Romero, Álava, Alcívar y Boscán, 2022).

Existen muchos principios y valores que deberían adquirir los estudiantes. Según Vivas (2019), los principales que hay que enseñar para un desarrollo adecuado de los estudiantes son: la tolerancia, la igualdad, la responsabilidad, el respeto, la empatía, la amistad, el trabajo en equipo, la comprensión, el respeto al medio ambiente. En mi caso, al ser un centro religioso, los valores que más se trabajan, aparte de los comentados con anterioridad, son los siguientes: el amor cristiano, la interioridad, la esperanza y la misericordia.

A día de hoy, creo que vivimos en una sociedad con muchas carencias de valores. Las generaciones futuras vienen poco preparadas para lo que es en realidad la vida ya que, les falta por adquirir uno de los principales principios como es el respeto hacia los demás y, en especial, hacia los profesores, agentes cuya labor es tan importante en la educación.

Aquí os dejo las referencias bibliográficas de toda la información recogida para escribir esta entrada:

  • Guillén de Romero, J.C., Álava Barreiro, L.M., Alcívar Medranda, E.M. y Boscán Carroz, M.C. (2022). Educación en valores y residencia desde una perspectiva multidisciplinaria. ENCUENTROS, Revista de Ciencias Humanas, Teoría Social y Pensamiento Crítico, 16, 320-339.
  • Larios Gómez, E. (2017). Educación en valores. Revista RAITES. Número especial Estrategias de gestión implementadas en las organizaciones, 3(6), 69-87.
  • Miranda Cejilla, W.J. (2020). Educación en Valores en el ejercicio de la docencia. Una mirada filosófica. Eleutheria, 16(62), 1-13.
  • Vivas Cano, P. (25 de octubre de 2019). ¿En qué consiste la Educación en Valores?. Red Social Educativa. https://redsocial.rededuca.net/educacion-valores
Nos vemos después de las vacaciones. Espero que paséis una muy buena Semana Santa y que descanséis mucho.

Quinta semana de prácticas

¡Buenas tardes, Rosarill@s!

¿Qué tal la semana? La mía ha sido todo un caos al ser la última semana de clase antes de las vacaciones de Semana Santa, tanto los estudiantes como los docentes están ya cansados de este trimestre, lo que dificulta todo tipo de actividades. Además, ha estado llena de evaluaciones y mis cursos han estado muy intranquilos, pero como ya he dicho, se va notando el cansancio.

A todo esto se le suma que ha sido una semana de preparativos ya que el viernes, 31 de marzo, coincide con el Viernes de Dolores y, en mi centro han preparado una procesión infantil que procesionará por las calles dicho día. ¡Ha sido una semana muy intensa en todos los sentidos!

El cartel que promociona la procesión infantil mencionada ha sido realizado por los estudiantes que participan en ella durante un taller cofrade que se ha estado impartiendo en horario extraescolar en el que han tenido que participar todos los estudiantes que salgan en la procesión. Para que veáis lo bonito que es (al menos a mi me encanta), os lo dejo a continuación y si os interesa asistir sois bienvenid@s.

Fuente

El recorrido será por las calles cercanas al colegio Nuestra Señora del Rosario, que como ya mencioné en la primera entrada, se encuentra situado en el barrio del Realejo.

Esta semana quiero destacar una situación en la que me sentí superada. Ocurrió el lunes, 27 de marzo, cuando, a la espera de la profesora de Educación Física, estoy interactuando con mis discentes y veo que uno de ellos está comiendo chicle (este estudiante es uno de los que menos autoridad me atribuye no haciendo caso hasta que mi tutora le regaña diciéndole lo mismo que yo). Entonces le digo que lo tire y el chico se pone muy desafiante y a la defensiva empezando a decir que no tiene chicle, que ha sido una imaginación mía y que no iba a levantarse a tirar nada. Tras insistir unas cuantas veces de buenas maneras para que el estudiante me hiciera caso, y adelanto que fue en vano, entra la profesora que había escuchado cómo le regañaba, el por qué y su desafiante actitud hacia mí y me ayuda con la situación apoyándome en todo lo que había dicho y también le recriminó que a una profesora no se le puede contestar y siempre hay que hacerle caso. Agradecí mucho este gesto por parte de la docente porque, además de que el chico se levantó a tirar el chicle y no se salió con la suya, me dio la autoridad necesaria en ese momento para que los estudiantes me viesen como una docente más y no como una simple estudiante en prácticas a la que manejar a su antojo. 

Al fin y al cabo, esta experiencia no fue tan mala ya que me sentí apoyada, pero al mismo tiempo, me pareció muy violenta ya que todos los demás estudiantes estaban expectantes de lo que ocurría al ser una situación de tira y afloja a ver quién podía más. 

Como hemos mencionado en seminarios anteriores, acciones como la de esta profesora hacen que nuestra labor como prácticos se vea más valorada por parte de los estudiantes al ser tratada como una más del equipo docente.

Espero que estéis pasando una buena semana y que no lleguéis muy cansad@s a la Semana Santa.