Buenas tardes, Rosarill@s:
En la entrada temática de esta semana voy a hablar de la educación emocional como motor de cambio hacia el verdadero desarrollo de la persona de manera integral.
Para comenzar con este tema hay que conocer cuándo apareció este término, qué es la educación emocional actualmente, cuál es su objetivo principal, cuáles son sus principales beneficios, analizar la evolución e inclusión del término dentro de las leyes educativas, la importancia y conveniencia de la educación emocional y hablar sobre algunos recursos para trabajar las emociones en el aula.
En el año 1966, aparece por primera vez el término «educación emocional» en una revista. Esta se concibe al principio como la aplicación educativa de los principios de la terapia racional-emotiva que da pautas para evitar tomar malas decisiones, controlando los pensamientos irracionales o automáticos que tenemos y que a veces entorpecen nuestro bienestar emocional. Sin embargo, en la actualidad la educación emocional esta basada en la inteligencia emocional y el concepto de competencias emocionales o socioemocionales (Pérez-González y Pena, 2011). Según Bisquerra, citado en Verdugo-Coronel (2021), la educación emocional se entiende como un proceso educativo continuo y permanente para lograr el desarrollo emocional, uno de los principales componentes, junto con el desarrollo cognitivo, para conseguir el desarrollo íntegro de la personalidad.
Ante las necesidades sociales de gestionar adecuadamente nuestras emociones surge la educación emocional como una innovación educativa cuyo objetivo principal es potenciar como elemento esencial del ser humano el desarrollo de las competencias emocionales y sociales en el alumnado cuyo fin es capacitar para la vida aumentando el bienestar personal y social y favorecer así el aprendizaje significativo de los discentes mediante la adquisición de conocimientos fundamentales sobre emociones y su regulación.
Según Martínez-Hita (2017) los beneficios de una educación emocional en el aula son muy variados y entre ellos se pueden destacar los siguientes:
- Aumenta la motivación.
- Genera un clima idóneo para el aprendizaje, tanto en el aula como en el centro escolar.
- Mejora las relaciones inter e intrapersonales.
- Favorece la gestión de los conflictos y la convivencia escolar.
- Fortalece la confianza.
- Impulsa el aprendizaje colaborativo y la participación.
- Desarrolla la responsabilidad social en el alumnado.
Como se observa, trabajar las emociones tiene unas consecuencias positivas para el proceso de enseñanza-aprendizaje por lo que el colegio, al ser un periodo escolar fundamental en la vida del ser humano donde se adquieren gran parte de las actitudes y hábitos, es uno de los principales espacios donde llevar a cabo la educación emocional, pero no se puede olvidar la influencia del papel fundamental que tienen la familia y el grupo de iguales en este proceso.
A continuación, es conveniente hacer un breve recorrido sobre la inclusión de dicho término en las leyes educativas hasta la actualidad. En la mayoría de leyes educativas que se han ido sucediendo en España se encuentran referencias sobre la necesidad de una educación emociona en el estudiantado, pero pocas de ellas la nombran de forma explícita.
En la Ley para la Mejora de la Calidad Educativa (2013) se afirma que en la educación es necesario trabajar otras competencias transversales, como las emocionales, aparte de desarrollar las habilidades cognitivas. Actualmente, en el Real Decreto 157/22, de 1 de marzo, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria se hace referencia numerosas veces a la educación emocional de forma explícita hasta tal punto que se incluye dentro de uno de los principios pedagógicos. Asimismo, en el área de matemáticas la gestión de las emociones forman parte de uno de los sentidos matemáticos llamado el sentido socioafectivo en el que se proporcionan estrategias de identificación y manifestación de las propias emociones ante las matemáticas, se promueve la iniciativa y tolerancia ante la frustración en el aprendizaje de las matemáticas y se fomenta la autonomía y estrategias para la toma de decisiones en situaciones de resolución de problemas.
Debido a su importancia, la educación emocional debe estar presente a lo largo de todo el currículo en los diferentes niveles educativos y en la formación permanente para la vida. Sin embargo, no tiene ningún espacio propio en el sistema educativo y se tiene que integrar de manera estratégica. Según Pérez-González y Pena (2011), las mejores vías para aplicarla en la escuela es la orientación educativa y la acción tutorial. A estos dos espacios, Bisquerra (2011) añade, dentro del aula, la Educación para la Ciudadanía, que comparte con los anteriores espacios objetivos y contenidos relacionados con el desarrollo de la personalidad integral y la convivencia; fuera del aula, las familias ya que al ser una educación permanente esta también constituye un espacio idóneo. En este esquema se presentan las diferentes alternativas donde se puede incluir la educación emocional dentro del aula.
La regulación emocional es posible a través de formación y entrenamiento, pero… ¿cómo podemos trabajar las emociones con los más pequeños?
Según Martínez-Hita (2017), uno de los recursos que más se utiliza para ello es el cuento. El uso de esta herramienta contribuye al desarrollo de las competencias emocionales de los estudiantes. Si vemos los cuentos más allá de un medio para entretenerse, podemos comprobar que en ellos se reflejan muchos de los acontecimientos que se dan en el mundo interior de los niños. Por esto, pueden ser una herramienta que ayude a los discentes a afrontar los conflictos internos que aparecen a lo largo de su crecimiento y desarrollo. La lectura de la literatura infantil, donde el niño puede explorar diferentes mundos de ficción en los se representan distintas realidades, ayuda a distinguir diversas emociones y trabajarlas mediante personajes de ficción. Por tanto, como estas lecturas contribuyen al desarrollo emocional y social del niño, se van a recomendar diferentes cuentos con los que se ha trabajado durante ambos periodos de prácticas.
Aquí os dejo las referencias utilizadas por si queréis ampliar información:
- Bisquerra Alzina, R. (2011). Educación emocional. Padres y maestros, 337, 5-8.
- Martínez-Hita, M. (2017). Educación emocional. El cuento como herramienta para su desarrollo. Padres y maestros, 370, 18-22
- Pérez-González, J.C. y Pena Garrido, M. (2011). Construyendo la ciencia de la educación emocional. Padres y madres, 342, 32-35.
- Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria. Boletín Oficial del Estado, núm. 52, de 2 de marzo de 2022, pp. 24386 a 24504. http://www.adideandalucia.es/normas/RD/RealDecreto157-2022EducacionPrimaria.pdf
- Verdugo-Coronel, C.G. (2021). Educación emocional para un aprendizaje significativo. Revista Científica. Dominio de las Ciencias, 7(4), 1054-1063.
Un ejemplo claro es este TikTok que he visto recientemente. En él, una maestra de educación infantil nombra algunas respuestas de los adultos cuando un estudiante llora. Nos dice todo lo que no debemos decir o hacer pero no nos enseña a afrontar la situación de una manera en la que se le de valor a los sentimientos del discente dandole a entrever que todo lo que experimenta es tan válido como cualquier otra emoción. Como ella, existen otros muchos estudios que no dan ningunas pautas a seguir para reaccionar ante este tipo de situaciones
Nos vemos en la siguiente y última entrada.
Un saludo.


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