Buenas tardes, Rosarill@s.
Como ya sabéis, el domingo fue el Día del Libro y esta semana para celebrarlo hemos creado un rincón de lectura dentro de clase para que los estudiantes lean sus relatos en un lugar más acogedor durante estos días. -¿Qué relatos?- Os preguntaréis.

Pues bien, la semana pasada, se les pidió a los estudiantes que escribieran su cuento favorito con el requisito de que hubieran sido contados por las familias y que posteriormente lo representaran con un dibujo. Para mí, los cuentos clásicos son los mejores porque se van transmitiendo de generación en generación lo que hace que todos los relatos sean contados de diversas formas y la única coincidencia es la trama. ¡Qué curioso me parece! Esto lo pudimos comprobar en cuanto se dio la coincidencia de que varios estudiantes habían elegido los mismos cuentos pero cada uno lo narraba de una manera propia e incluso los finales variaban a veces.
La única pega ante esta iniciativa de escribir cuentos es que han recurrido a clásicos en los que priman los estereotipos como por ejemplo “chico salva a chica” o “chica dependiente de su familia”, etc. Es cierto que al pedir como requisito a cumplir que los cuentos que se van transmitiendo de abuelos a padres y de padres a hijos sabíamos que iba a ocurrir aunque ha habido algunos relatos que no eran tan clásicos y que yo no conocía.
Como propuesta de mejora daría un cuento como modelo y los discentes tendrían que modernizar tanto los detalles como la trama sin recurrir a tópicos y estereotipos que están cambiando con la sociedad. Otra actividad que se podría hacer como relato final para el libro-regalo sería crear una historia entre todos partiendo de un contexto inventado por las docentes en el que poder basarla y hacer que cada uno de los que los escolares creen su propio párrafo partiendo de dicha situación.
Espero que os vaya genial y que podáis aportar más ideas para trabajar el Día del Libro. Nos vemos la próxima semana.
Un saludo.
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